Formación sobre la prevención de la violencia juvenil a través del deporte y las artes realizada por el RÉSAL

En el marco el desarrollo de la comunidad de prácticas de la Red de intercambio y apoyo a las acciones locales (Réseau d’échange et de soutien aux actions locales), de la que el CIPC es miembro y coordinador, se se ha relanzado esta primavera una serie de actividades. El 12 de mayo se realizó una primera sesión de formación del 1er ciclo temático. El objetivo de esta formación era destacar la importancia de un enfoque basado en prácticas deportivas o artísticas para la prevención de la violencia y la creación de un vínculo de confianza con los jóvenes de Montreal. También ofreció la oportunidad de debatir sobre las lecciones aprendidas, las buenas prácticas y los posibles retos que se pueden encontrar en este tipo de enfoque.  

La actividad fue facilitada por Nicolas Barbeau-Lachance, fundador y coordinador de la escuela de intervención a través de las artes marciales y los deportes de combate de RAP Jeunesse, y Cloé Daguet, una interviniente de la organización La Collective.  

Además, el 19 de mayo y el 2 de junio se llevaron a cabo dos actividades de supervisión clínica tras esta formación temática de primer ciclo temático. Los espacios clínicos buscan promover la ayuda mutua y la transferencia horizontal de conocimientos, permitiendo que las organizaciones con grandes necesidades en cuanto a su práctica encuentren apoyo y coaching metodológico. 

Algunos de los aspectos más destacados de la formación fueron:  

  • El Teatro del Oprimido (TOP) es una práctica participativa, solidaria y exigente que moviliza el cuerpo como vehículo de un mensaje. Crea un cambio y proporciona un marco para la reapropiación colectiva y la concienciación sobre diversos temas.  
  • Las artes marciales y los deportes de combate pueden ser una herramienta de apoyo a la modificación de los comportamientos violentos de los jóvenes, pero también pueden utilizarse para el empoderamiento colectivo de determinadas poblaciones en riesgo o vulnerables.  
  • Aunque se trata de dos disciplinas que a primera vista parecen bastante distantes, es decir, los deportes de combate y el TOP, se pueden plantear similitudes y retos compartidos en cuanto a la intervención. A través del cuerpo y el movimiento, estas prácticas exigen a los jóvenes un aprendizaje continuo y un dominio de sí mismos para actuar sobre la violencia interpersonal o intervenir sobre la opresión.  

Además, el éxito de ambas disciplinas requiere la participación activa y sostenida del profesional y de los jóvenes para formar parte de un enfoque de seguimiento e intervención a largo plazo.  

  • Es beneficioso que los profesionales nombren e introduzcan los objetivos subyacentes de la intervención a los jóvenes a través de la práctica de actividades deportivas o artísticas, con el fin de preservar y reforzar el vínculo de confianza. 

Las actividades de este primer ciclo beneficiaron a 25 trabajadores de organizaciones comunitarias de Montreal que trabajan en la prevención de la violencia juvenil.